Una vez que tenía examinado bien al terapeuta, tras varias sesiones, me caía bien, le solté mis 21 cuadernos…. «No me mire así…Con 8 años me rompí la cabeza del fémur y alguien tuvo a bien regalarme un cuaderno. Lo agradecí enormemente…. No me malinterprete pero estaba cansada de leer, de mirar por la ventana…. Calculo que serán unas 20 horas de lectura, no más. Hágame precio» Luis, que hasta entonces había resultado un terapeuta cojonudo ahora está en paradero desconocido.
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