Procrastinar

Compartí piso en Salamanca con Armando, un doctorando mejicano de casi 40 años que no había podido defender la tesis en su país porque iba en contra de los intereses de PeMex, pero eso es otro asunto, y la iba a defender en Salamanca.

El caso es que Armando se enviaba a la semana en torno a 10 libros, normalmente de segunda mano. Clásicos de la literatura europea, algún que otro ensayo y tratados de ingeniería eran embalados siempre en cajas del mismo tamaño y enviados a su casa en Oaxaca. Siempre puntual, cada martes, como quien procesa una religión y va al templo una vez a la semana. Así hizo durante los meses que vivimos juntos y añadía, cuando Romina -nuestra otra compañera- o yo le preguntábamos si había leído alguno: “los leeré cuando me jubile”. Y eso sonaba no como afirmación sino como un deseo, como si nunca fuera a leerlos y solo estuviera engañándose a sí mismo.

Recuerdo que en aquel momento yo sentía lástima por él y su procrastinación. Lo que no significa que yo no procrastinara (o siga haciéndolo a día de hoy) solo que entonces renunciaba a planes vacacionales, de playa, culturales, festivos o de cualquier índole por quedarme leyendo en el hotel o en casa. Tenía 21 años y aquel curso también falté a clase por estar “demasiado metida” en alguna lectura (aunque también por jugar a la pocha). Leyendo olvidaba comer o dormir a la hora prevista y lo hacía solo cuando lo pedía el cuerpo… Ese año tuve mucho tiempo para leer porque la cuantía de la beca Séneca (y cierto ahorro) me permitían no trabajar durante el curso. Leí como nunca, como imaginaba quería leer Armando cuando se jubilara y la verdad es que me sentía dichosa por poder hacerlo.

Ahora siento lo mismo que sentía en aquel momento por Armando por mi misma. Su “los leeré cuando me jubile” es mi “en vacaciones leeré sin interrupciones”. Si bien en último término cualquiera de los enunciados viene a decir “procrastino algo que sé que quiero hacer (me gusta/me da placer/me hace feliz) por razones indeterminadas e ininteligibles para mí y los demás”

En fin, que echo de menos leer sin que nada más que eso importe…

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